La pregunta decide la lectura: cómo evitar el sí/no en el tarot
El valor de una lectura queda fijado en el momento en que eliges la pregunta, antes de sacar la primera carta. Hay preguntas que sacan a la luz y preguntas que solo traen respuestas que valen para todo y para nada.
El tarot es un lenguaje de símbolos: su fuerza está en hacer visible la estructura oculta debajo de una situación. Por eso, según cómo se pregunte, la misma baraja responde de formas opuestas. Dicho en una línea: cuanto más cerrada es la pregunta, más se difumina la respuesta; cuanto más abierta, y cuanto más te incluye a ti dentro del encuadre, más nítida sale. La mayor parte de los consejos clásicos sobre "cómo preguntar al tarot" no es más que el despliegue de ese principio.
Preguntas que sacan a la luz
- "¿Qué necesito ver con más claridad en esta situación?" —— abre el campo en vez de arrinconarlo.
- "¿Qué fuerzas están actuando sobre mí ahora?" —— lleva a la superficie factores que estaban ocultos, justo lo que mejor hace el tarot.
- "Si sigo el camino A o el camino B, ¿qué trae cada uno?" —— pone dos rutas lado a lado, sin pedir veredicto.
- "¿Qué parte de esto no estoy queriendo mirar?" —— va directo al punto ciego propio.
Preguntas que solo traen vaguedad
La primera es la de sí o no. "¿Volverá?", "¿saldrá bien esto?" —aplastar 78 imágenes llenas de matices en una de dos opciones deja la lectura sin profundidad, porque el matiz que las cartas traían se pierde al forzarlas al binomio. La segunda es la que escudriña la mente ajena. "¿Qué siente por mí?" equivale a pedirle al tarot que describa un lugar donde uno no está presente; conviene reformularla como "¿Qué corriente hay entre nosotros?". La tercera es la del tiempo. "¿Cuándo voy a...?" parte de un malentendido: el tarot no habla de calendarios, habla de condiciones.
Una prueba personal antes de cortar el mazo
Una vez redactada la pregunta, conviene devolvérsela a uno mismo: "Con esta respuesta, ¿puedo hacer algo?". "¿Conseguiré el puesto?" te deja esperando, gane quien gane. "¿Qué necesito para afianzarme con este empleador?" te entrega un siguiente paso, caiga la carta que caiga. Que quede margen para moverse es la línea que separa una lectura que te persigue de una que te orienta.
No le pidas a las cartas que decidan por ti. Pídeles que te muestren el tablero con más nitidez —y decide tú sobre ese tablero.
Lleva una misma situación a la herramienta de tarot y formúlala primero de manera cerrada y luego abierta. Al comparar ambas lecturas, suele ser hacia la tercera carta cuando el contraste salta a la vista.
Pruébalo en tu propia carta
Leer sobre Tarot es el mapa. Calcular tu propia carta es el territorio.